sábado, 28 de marzo de 2020

Película «El niño con el pijama de rayas»

PELÍCULA «EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS»


Durante la segunda guerra mundial, se atacó mayoritariamente a los judíos y, además, no hubo distinción de sexo ni mucho menos de edad. Ahora reflexionamos sobre las escenas de explotación y muerte a los niños y los adolescentes de esta religión. Mientras algunos niños nazis jugaban en la comodidad, los pequeños judíos trabajaban en los campos de concentración y hasta eran maltratados y asesinados. La historia se ha encargado de mostrarnos este horror que se vivió en aquellos años cuarenta del siglo pasado, lo cual son heridas que aún continúan abiertas. No debemos ser indiferentes a esta historia ni mucho menos a la de algunos peruanos que también murieron en la cámara de gas.

            La película «El niño con el pijama de rayas» es un claro ejemplo de lo comentado en el párrafo anterior. Bruno, un alemán de ocho años de edad, es traslado desde Berlín hasta una casa cercana al campo de concentración de Auschwitz (Polonia). Su padre, un oficial nazi, asume la dirección de este lugar, a quien también lo acompaña su esposa y su otra hija (Gretel). Luego de visualizar el campo de concentración desde su vivienda, el infante cree que son granjas, pero lo que más le sorprende es que los supuestos granjeros usan pijamas de rayas. Más adelante, con su espíritu de explorador, él llega a las «granjas» y, a pesar de tener una cerca electrificada en el medio, se hace amigo de Shmuel (niño judío). Luego él ingresó, con uno de estos pijamas puestos, para ayudar al pequeño judío a buscar a su padre. Sin embargo, ellos son recluidos y asesinados en la cámara de gas. Ante este escenario, la madre y la hermana lloran, y el oficial nazi se atraganta con su propia sopa.

        El tema central de la película es la inocencia de estas criaturas. Ellos creen ver juegos y fantasías en medio de la vida, aunque Shmuel mantiene su inocencia, pero con cierta precaución. Ambos juegan de manera oculta y son muy buenos amigos hasta el punto de ayudarse. Como las clases del profesor nazi no le interesan a Bruno, él se mantiene como un explorador en la búsqueda diaria de su único compañero. Posteriormente, cuando ellos ingresan al campo de concentración, hay un conflicto de realidades, pues mientras que el alemán buscaba una cafetería para aplacar la sed, el judío no sabía ni lo que era eso. Además, ante la lluvia, ellos creían que los llevaban hacia un refugio, sin saber que era la cámara de gas. En este lugar, los dos pequeños estaban rodeados de adultos desnudos y no entendían los gritos de estos. Ellos solo querían explorar y jugar; no obstante, la luz se apagó. Este también puede ser un modelo a lo que Ana Frank escribiera sobre la aún existencia de gente bondadosa en medio del horror.

        El respeto a la vida humana se vulneró grandemente en estos acontecimientos y, desafortunadamente, es una pena que la inocencia se apagara. El oficial nazi estaba orgulloso de servir a su patria al dirigir este campo de exterminio. Sin embargo, sintió en carne propia el dolor al matar a su menor hijo. Ahora estos dos angelitos estarán jugando y encendiendo su inocencia.


¡GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE SU VALIOSO TIEMPO!


ATTE.
ALEJAGUEDI

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