ANTECEDENTES:
Rememoro los años 80, dentro de los cuales yo nací,
y pienso en la grave situación económica que afrontaba el país. Yo salía a jugar
con mis amigos del barrio, formamos un grupo muy sólido y nos divertíamos a
pesar de nuestras limitaciones. Yo no iba al cine; sin embargo, recuerdo que
mis hermanos lo hacían y ese era el objetivo de sus salidas, y no como ahora
que esto es parte de ir a pasear al centro comercial o una idea de último
momento. Claro que los cines estaban solos y esperaban por su público. Yo los
veía como solitarios y terroríficos.
Dentro de este contexto, surgieron las películas
peruanas y «Juliana» fue una
de las escuché con mucho agrado, en 1989, y después de que la vi, no me he
separado de esta. Son 31 años de su estreno y ahora la vuelvo a vivir. En las
fiestas patrias, yo tenía que presenciarla y los viernes de cine, que decreté
en mi recinto de Lima, eran alternados con el CD de «Juliana». Claro que tengo
los discos de las otras películas nacionales de aquel periodo y no me canso de
mirarlos reiteradamente. Confieso mi predilección por el cine peruano antiguo;
no obstante, mi intención no es menospreciar al actual ni al foráneo, sino que
me interesa apreciar los temas sociales que aún perduran en la nación y cómo
era la ciudad de aquellos años.
El domingo 05/01/2020 sintonicé
la televisión nacional y, de pronto, levanté la mirada cuando me di cuenta de
que estaban entrevistando a Rosa Isabel Morffino Sifuentes (Juliana) y a
Alejandro Legaspi (productor). Mayor fue mi impresión cuando ellos anunciaron
el regreso rematizado de «Juliana» a la pantalla grande para el nueve del
mismo mes, pero, aunque no lo crean, aún estaban coordinando qué cadenas de
cines se atreverían a pasarla. Juliana continuaba tan igual como cuando era
niña. Ella se mantenía jovial, con esa sonrisa grande y con el mismo problema
para pronunciar la «R». Aunque me tracé el objetivo de ir al
estreno de una de las mejores películas que he visto en mi vida, llegué tarde,
pues en el primer cine que fui a buscarla, no la iban a transmitir. Pasaron los
días y la inquietud me abordó, por lo que el 19 de dicho mes, por fin, pude
verla. Lo que me disgustó es que solo se proyectaba una vez al día, mientras
que las películas extranjeras tenían mayor publicidad y programaciones. Casi no
voy al cine, pero ese día me divertí mucho con «Juliana» y arribaron a mi mente
esos momentos felices que me tocó vivir de niño. Nosotros, los asistentes, nos
unimos al dolor de aquellos niños de la calle y después gozamos con el final
feliz.
RESUMEN:
La película «Juliana» se estrenó en
febrero de 1989 y se reestrenó el mes pasado. Juliana es una niña de trece años,
que es huérfana de padre y vive con su mamá, su padrastro Pacho y sus dos
hermanastros. Ella trabajaba limpiando nichos y regando flores en los
cementerios de El Ángel y El Presbítero Maestro, para así mantener a su familia
y al sinvergüenza de su padrastro. Debido a los maltratos de Pacho, ella escapó
de su casa y se sintió marginada al buscar un trabajo callejero. Producto de
esto, esta chiquilla se convirtió en Julián —un supuesto muchacho— y así pudo incorporarse
a un grupo de niños callejeros que trabajaban bajo las órdenes de don Pedro, un
expresidiario que los explotaba fingiendo protección. Era un grupo pluriracial,
el cual estaba conformado por Nabo, Pelé, Arañita, Jirafa, Moni, el Loco,
Clavito, Gusano, el terrible Cobra y la soñadora Juliana. Ellos cantaban en los
microbuses y otros robaban bajo las órdenes de don Pedro. Finalmente, Juliana lidera
una revolución y rescata a sus amigos del dominio de don Pedro (excepto al Cobra).
La sonrisa, amenizada por una atrayente melodía, surcó en el rostro de estos
menores, quienes conocieron la libertad y la esperanza ya estaba de su lado.
ANÁLISIS Y COMENTARIOS:
- El tema central de la película es la
discriminación de la mujer, a pesar de su corta edad, cuando tratan de
encontrar un trabajo callejero. Debido a esto, Juliana se convierte en Julián,
como una disimulada solución al problema.
- En la película se
aprecia que los derechos de Juliana y su mamá son vulnerados, tan igual como
sucede en la actualidad. En ese período no había mucha difusión de las agresiones
a las mujeres, tal como existe hoy, pero Juliana nos refleja esa realidad. Y ahora
somos testigos que esto ha empeorado con los feminicidios que se suscitan a
diario. Otro punto a resaltar es que a pesar de que han pasado varios gobiernos
en nuestro país, esto se ha agravado.
- Incluso se muestra cómo era Lima hace 31 años y
la grave crisis económica que nos tocó afrontar. Las paredes manchadas con el
humo de los carros, los vagabundos y los ambulantes era el reflejo de esa
sociedad que buscaba una escapatoria; sin embargo, esto perdura hasta el día de
hoy. Quizás Lima ha cambiado con nuevos transportes como son el Metropolitano,
el tren eléctrico o con brillantes edificios o nuevas universidades o alguna
moda adoptada; no obstante, no hemos avanzado como sociedad, pues la problemática
de los años 80 todavía persiste y en mayor grado.
- La explotación de don Pedro hacia aquellos niños
callejeros, aún perdura y también se ha acrecentado. A diario vemos muchos
pequeñuelos vendiendo golosinas, cantando en los buses, robando en las
esquinas, consumiendo drogas y tantos actos penosos frente a los cuales somos
indiferentes, sin saber que detrás de ellos existe otro don Pedro que los
amenaza para que trabajen para él. Asimismo, la trata de menores y su inclusión
en el narcotráfico es otra prueba de la falta de atención al caso.
- La rebelión de Juliana frente a su padrastro y,
sobre todo, a don Pedro (la escena más difícil de la película) es producto de
su propio empoderamiento. Ella misma se llenó de energía y se enfrentó a la
desigualdad social, la injusticia, el machismo, la violencia y la explotación.
Esto finaliza con una escena de amor, el sentimiento más grande que existe, ya
que los niños forman una familia (excepto el Cobra) llena de libertad y
esperanza.
- Si en algún momento nos preguntan si Juliana es
una activista feminista, creo que fue la primera niña en incorporarse a este grupo.
Estamos seguros de que a ella no le interesa si fue la primera o la última, ya
que su objetivo es ser una luchadora más.
- La escena frente al espejo muestra el tema de
identidad y género. Además, cuando Juliana le declara a su papá (en su tumba)
que Pacho le dio 27 correazos, le preguntó por qué se murió. Luego reza el
Padrenuestro y se corta el mechón para ser Julián. Esta comunicación con su
padre fue necesaria para la decisión tomada.
- La literatura está presenta en cada etapa de
nuestras vidas y especialmente en las películas. Los niños, por iniciativa del
Loco y con el soporte de Juliana, inventan un mundo de deseos, en el cual incorporan
al Moni (después de que fuera arrestado) y al Cobra (que no huyó con ellos). El
Loco también expone una reflexiva frase del inglés William Shakespeare: “Uno puede soñar lo que quiere, total la
vida está hecha de la misma tela con la que se hacen los sueños”. Esta fue un vínculo de unión de
estos pequeños privados de amor.
- La música también los congregó, principalmente,
cuando don Pedro golpea a Arañita y a Pelé. Juliana los reunió para cantar con
un nostálgico «Lalala….», y a continuación confesaron porque huyeron de
sus casas. En la escena final, ellos entonan libremente la canción que inventaron
e iban en un bus luminoso. Los transeúntes los aplaudían y aquellos chiquillos demostraban
sus ganas de salir adelante e irradiaban la ciudad azotada por la crisis
económica y el terrorismo. Todos sonreían y Juliana esperaba por el Cobra sin
ningún rencor.
- No podemos dejar de destacar la magnífica
actuación de don Pedro (Julio Vega). Él es un maestro y uno de los mejores actores
del mundo, por el hecho de que no necesitaba fingir para desarrollar su papel.
Lo veíamos tan natural y claro que parecía un hombre de la calle con sus gestos,
sus anécdotas y su vocabulario. En la playa, cuando menciona a su amigo el «Wui Wui», es en referencia
al Padre Mauricie Audibert, que trabajaba con niños de la calle y llevó, a la
película, a los actores Juliana, el Cobra, Clavito y el Loco. No puedo dejar de
reír de sus historias atiborradas de exageraciones.
- El Pacho demostró ser un gran vividor y siempre
le gustaba estar «tiza». Él era gasfitero; sin embargo, nunca cogió ni
un metro de tubería. Estupenda actuación de este hombre de barrio.
- El vocabulario subido de tono es característico
en el cine peruano antiguo y superlativamente en «Juliana». Les pregunto: «¿Quién no ha hablado
alguna lisura en su vida? » Nos hizo reír mucho
cuando Arañita y Pelé le contestan, con palabras subidas de tono, a don Pedro
en la escena que Juliana se le rebela.
- Según los reportajes a Juliana y Alejandro
Legaspi, ellos manifiestan que las historias de los niños eran reales y así se armaron
los libretos. Juliana y el Loco estuvieron en el mismo internado. El Cobra
asistía a una iglesia en Surquillo, la cual era frecuentada por el Padre Mauricie
Audibert. Jirafa y Gusano cantaban en los microbuses y un espectador les
entregó el aviso sobre la convocatoria de la película. El Moni también cantaba,
su padrastro lo llevó al casting y
qué lindo se le veía recitar «Mis ilusiones» e «Isla para dos» en los buses. Clavito
ya había actuado. Pelé y Arañita fueron llevados por el músico José ‘Pepe’ Bárcenas,
que recibía clases de zapateo con los Ballumbrosio y, además, participó en la composición de la
canción final. Y el resto salieron del casting.
Como ya se mencionó, solo Clavito había actuado, pero todos demostraron su
clase y es una pena que no estén actuando el día de hoy, puesto que tienen
bastante potencial.
- La película, inclusive, fue una escuela, porque
los menores vivieron tres meses en una casa de Barranco y recibieron clases de
actuación. Es casi imposible que esto vuelva a ocurrir en nuestro medio.
- El barco en el cual van a vivir al final, estaba
anclado en Ventanilla y fue un castillo para estas libres aves. Ellos no
necesitaron lujos para ser felices, pues solo querían amor y Juliana fue como una
madre para ellos.
- Es bueno indicar que el guión está inspirado en
la segunda novela del inglés Charles Dickens titulada «Oliver Twist». Este niño y otros,
igualmente, eran explotados por Fagin.
- Opino que esta historia debió ser un cuento de Julio
Ramón Ribeyro, tal como lo hizo con los «Gallinazos sin plumas». Los niños de la cinta se
asemejan a Efraín y Enrique, que también eran explotados por su abuelo don
Santos. Y claro que debió ser incluida en la compilación «La palabra del mudo»,
ya que el gran Ribeyro les iba a dar la oportunidad de protestar y ser felices.
- César Vallejo los hubiese incorporado, a estos
muchachos, en «Los heraldos negros» y les hubiera dado la
oportunidad de mirar hacia adelante.
- La escritora cusqueña Clorinda Matto de Turner
les hubiese otorgado un nido a estas «Aves sin nido».
- Gabriel García Márquez, al verlos sufrir, creo
que los reubicaba en Macondo y los dejaría disfrutar de una lluvia de rosas
amarillas.
- Julio Verne, con su gran creatividad, hubiese
hecho volar el microbús —de la canción final— alrededor de la tierra y hasta lo convertía en
un submarino.
- Qué bien participarían estos menores en «Los irregulares de Baker Street» de Arthur Conan Doyle y hubiesen ayudado
perfectamente a Sherlock Holmes y Watson.
- «La Metamorfosis» de Franz Kafka también
intervino en esta obra maestra, por el hecho de que a Juliana se le vio más
libre cuando retorno a su estado normal de mujer.
- El final de este arte, asimismo, lo relaciono
con la frase que recitaba Miguel Abuelo: «Más allá de toda pena, siento
que la vida es buena hoy».
- Con lo expuesto en los ítems anteriores, manifestamos
que la película «Juliana» prosigue tan vigente como en los años
80 y que en algún momento podemos encontrar la mano solidaria de nuestra
Juliana.
¡GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE SU
VALIOSO TIEMPO!
ATTE.
ALEJAGUEDI