PELÍCULA «LA VIDA ES BELLA»
Existen
diferentes películas relacionadas a la segunda guerra mundial; sin embargo,
todas están conectadas por el racismo y la denigración especialmente hacia los
judíos. Las podemos ver reiteradas veces y acabamos con aquella sensación de
dolor, y de que no nos haya pasado a nosotros. Una de estas es «La vida es
bella».
Esta obra trata de la historia de
amor de Guido, Dora y Giosue, y ocurre en la Italia fascista (Arezzo), que
también participa en la segunda guerra mundial junto con Alemania. Guido —un judío— conquista
a Dora, quien era novia de un funcionario fascista local, y él la llama
«Princesa». Ambos tienen un hijo llamado Giosue y, el mismo día de su
cumpleaños, es llevado a un campo de concentración con su papá y su tío Eliseo.
Luego la madre, que no era judía, se une al grupo y se embarca en el mismo
tren. Después Guido inventa una fantasía y le hace creer a su pequeño, de entre
cinco a seis años de edad, que todo es un juego y que el premio es un tanque real,
cuyo juguete era del agrado del menor. Finalmente, acaba la guerra y el padre
es fusilado. Además, el niño se embarca en un tanque real estadounidense y se
reencuentra libre con su mamá.
Esa zona italiana estaba siendo
invadida por los militares y por el hostigamiento hacia los judíos; no
obstante, Guido vive su romance con Dora y los ignora, a pesar de los riesgos
contra su familia y su soñada librería. Desde que conoce a su futura esposa, él
demuestra su ingenio, acompañado de la casualidad, para conquistarla y
rescatarla de la ceremonia del anuncio de su matrimonio. Este galante personaje
era un simple mozo; y ella, una acomodada profesora local. Él no se sintió
menos que nadie y, con su alegría, robó el corazón de la maestra.
La decisión de Dora es la de
cualquier esposa y, sobre todo, la de una madre. Ella exigió al Nazi subir al
tren y así estar cerca de su familia. Estuvo alejada en el campo de
concentración, pero su corazón estaba con su esposo y su niño. Grande fue su
impresión cuando imaginó la muerte de Giosue en la cámara de gas; por otro
lado, su adorada pareja se encargó de hacerle saber que aún estaban con vida. Y
eso fue lo que le dio más fuerza para sobrevivir a este martirio.
El amor, la creatividad de Guido, la
fortaleza de Dora y la inocencia de Giosue es el mensaje de esta película. Es
increíble cómo el padre luchaba para hacerle creer a su hijo que todo era un
juego, ya que este mostraba disgusto por el maltrato de los soldados, la falta
de alimentación, de una buena cama y de un hogar. El papá no renegaba y la
invención tenía que renovarse constantemente. Su alegría también lo ayudaba,
pues fue un arma fundamental y contraria a los rifles del opresor.
Es incomprensible pensar en la
existencia de un campo de concentración, que en el mismo hayan niños y que
estos fueran asesinados en una cámara de gas. El pequeño se enteró del suceso
y, gracias a su inocencia, creyó en el relato ficticio de su papá y se propuso
llegar a los mil puntos del concurso. Y claro que los alcanzó y, como tanto lo anhelaba,
se pudo subir a un tanque de guerra. Él se lo propuso y, a pesar de su corta
edad, consiguió su libertad.
El amor, el sentimiento más grande y
puro, mantuvo viva a esta familia. Aunque Guido muere, él está presente con los
suyos y su hijo reconoce, al final de la película, el sacrificio hecho por su padre.
Hoy, en este periodo de cuarentena por el nuevo coronavirus, el amor nos
mantiene unidos a la familia y muchos se esfuerzan, de la misma manera como lo
hizo el protagonista, por proteger a sus hijos y otros parientes de este virus.
También la Semana Santa nos ayuda a sobrellevar este encierro y los problemas
económicos. Ya mismo pasará todo y vamos a disfrutar de la vida, porque «La
vida es bella».
¡GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE SU
VALIOSO TIEMPO!
ATTE.
ALEJAGUEDI
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