CUENTO: «LA LIGA DE LOS
PELIRROJOS»
ANTECEDENTES:
Una de las ventajas de trabajar en las obras de
provincia es que estas te permiten escribir y leer más que en la capital
peruana. En el año 2016, después de leer varios textos, me sumergí en las obras
de Sir Arthur Conan Doyle, cuyo personaje principal es el gran detective
privado Sherlock Holmes. Fueron nueve tomos, los cuales suman más de dos mil
páginas, y una gran parte se leyó en provincia. La otra parte se revisó en Lima
mientras consumía casi cinco horas diarias para ir a trabajar y luego retornar
a casa.
Han
transcurrido cuatro años de aquella aventura literaria y el mes pasado, a la
hora del almuerzo, disfruté de la película de este relato corto. Esta tiene una
duración de aproximadamente 50 minutos y, por consiguiente, regresaron los
lindos momentos que pasé con la compañía del mejor detective. Inmediatamente,
desempolvé la biblioteca y hallé la colección en mención. A continuación, leí,
nuevamente, esta narración y la nostalgia llegó, pues extraño bastante a
Holmes. Por lo tanto, les comparto estas líneas y espero que les agrade.
RESUMEN Y COMENTARIOS:
Este cuento consta de 29 páginas y está incluido en el libro «Las aventuras
de Sherlock Holmes». Como es de esperarse, los malhechores crean el mejor plan
para delinquir, el cual parece ser el mejor en un inicio. Sin embargo, después aparece
Sherlock para frustrar sus ilusiones y, por consiguiente, entregarlos a sus
aliados de Scotland Yard.
En esta oportunidad, Holmes tiene un caso que al
principio parece extraño y hasta simple; no obstante, poco a poco va deduciendo
que está frente a un gran atentado. Este trata sobre un problema que se le
presenta al señor Jabez Wilson, que es un prestamista en una tienda de la vieja
Londres y se caracteriza por tener la cabellera pelirroja. Además, él había
contratado, por la mitad del sueldo, a un ayudante llamado Vicent Spaulding,
quien se encargó de mostrarle un anuncio del periódico. Este ofrecía una vacante
para pertenecer a «La liga de los pelirrojos», como última voluntad del difunto
Ezekiah Hopkins, con una remuneración semanal de cuatro libras por ejecutar trabajos
sencillos.
Luego el ayudante le insistió a Jabez Wilson para presentarse
en la dirección señalada en el diario y, asimismo, fue determinante en la
contratación de su amo con el compromiso de encargarse de la tienda. Rápidamente,
lo aceptaron e inició sus labores al día siguiente bajo un horario que
comprendía desde las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. ¿Cuál era el
trabajo? Sus funciones eran la de transcribir la enciclopedia británica.
Sherlock oía la historia del prestamista, junto a su gran amigo John H. Watson,
y se entretenía con la ingenuidad de su cliente.
Pasaban los días y el pelirrojo recibía el sueldo
propuesto por el director Duncan Ross. Él estaba contento por los nuevos
ingresos, hasta que después de ochos semanas, halló la oficina cerrada con un
comunicado de disolución. Por ende, este fue el motivo de su extrañeza y
búsqueda del detective.
Posteriormente, llega el análisis de Sherlock Holmes, con
algunas pipas como soporte, y recorre las calles contiguas a la tienda de su
cliente con su fiel colaborador. Claro que Watson no se imaginaba la gravedad
del caso y Holmes gozaba con sus enredadas conjeturas.
Más tarde, el investigador comprobó que el ayudante del
negocio era el criminal John Clay, a quien respetaba mucho. También dedujo que
él estaba ejecutando un túnel en el sótano de la tienda, en el periodo de
ausencia de su jefe, con la intención de robar un banco aledaño. Por lo tanto,
Sherlock convocó a Jhon H. Waltson, su fiel acompañante; al señor Merryweather,
director del banco; y a Peter Jones, agente de Scotland Yard.
Finalmente, el equipo de trabajo se dirigió al banco y,
en consecuencia, atraparon a John Clay cuando perforó el piso de la entidad
bancaria. Este era un gran malhechor; sin embargo, Sherlock Holmes sabía que el
plan había sido ideado por una mente superior a la de este muchacho. ¿Quién era
este personaje incógnito?... Quizás su mayor enemigo y el más respetado por
nuestro detective.
La inocencia de las personas, aprovechada por los
delincuentes, es defendida por Sherlock Holmes con su gran ingenio y con su
actuación en el momento preciso.
REFERENCIAS:
· Conan Doyle,
A, (2010), Las aventuras de Sherlock
Holmes, Santiago de Chile, Chile: Ediciones y Promociones del Sur Limitada.
¡GRACIAS POR DEDICARME UN POCO DE SU
VALIOSO TIEMPO!
Atentamente,
Alejandro Javier Guerra
Díaz
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